MX: UABC Radio 95.5 FM Ensenada

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No Radio Te quiero, siempre nos hemos querido Radio Amor Radio (RESPIRA EXCITADA) Amor. ¡Ana! ¿Por qué no llamas a la puerta antes de entrar? Estaba la puerta abierta. ¿Qué quieres? Rosa dice que la pistola no es mía. ¿Qué haces con esa pistola? ¡Déjala inmediatamente! Cálmate, yo me encargo de eso. Vamos a ver, Ana, ¿para qué quieres una pistola? Es un juguete de muchachos, ¿no? Me la dio papá, y es mía. Pregúntaselo a Irene. Sí, ya lo creo que te la dio. A ver, déjame verla. Es muy bonita. Muy bonita. Es una Luger Parabellum, calibre , sin duda. Anda, ¿me la dejas ver? Sí, déjamela ver, un ratito solo. Dame. ¿Sí? Muy bien. No tienes por qué preocuparte, estará descargada. Mira. Se tira hacia atrás el cerrojo y Radio (GRITA ASUSTADA) ¡No puedo más! ¡No puedo más! ¡No puedo más! (LLORA) ¡Que se vayan internas! No te preocupes, siempre me tendrás. Hoy en mi ventana brilla el sol y el corazón se pone triste contemplado la ciudad porque te vas. Como cada noche desperté pensando en ti y en mi reloj todas las horas vi pasar porque te vas. Todas las promesas de mi amor se irán contigo, me olvidarás, me olvidarás. Junto a la estación hoy lloraré igual que un niño por qué te vas, por qué te vas. Porque te vas Radio ¿No puedes poner la música más baja? Porque te vaaas Radio Bajo la penumbra de un farol se dormirán todas las cosas que quedaron por decir. Que se muera. Se dormirán Radio Junto a las manillas de un reloj.. Que se muera. Quiero que se muera. Todas las horas que quedaron por vivir esperarán. Todas las promesas de mi amor se irán contigo. Me olvidarás Radio Me olvidarás Radio Gracias, Ana. Eres un sol. De nada, tía. Ruido de la máquina de coser. ¡Ay, me he pinchado! Eres igual de torpe que tu madre. Pero, mujer, coge bien la aguja. Ven aquí. Déjame eso. Mira, la aguja se coge así. ¿Ves? ¿Te das cuenta? Ruido de la máquina de coser. Toma. Ahora tú. Cada día te pareces más a tu madre, que en paz descanse. ¿En qué me parezco? Hay veces que haces los mimos gestos que ella. Exactamente igual, hasta cuando hablas me parece que la estoy escuchando. ¡Dios mío, pobrecilla! Hay que ver lo mucho que sufrió la pobrecilla. ¿Por su enfermedad? No, no solo por eso. Algún día, cuando seas mayor, te contaré yo cosas. Tu madre se merecía mucho más, ya lo creo. Tu madre era una santa, Ana, una santa. Ruido de la máquina de coser. A mí me contaba todas sus cosas, hasta las más personales. Y te digo yo que había cosas que clamaban al cielo. Un día, me acuerdo que tu padre tenía que marcharse urgentemente, no sé por qué, a Segovia, creo. Tu madre le estuvo esperando toda la noche Radio ¿Qué dices de mi hermana, Rosa? No, nada, señorita, nada. No me gusta que estés murmurando sobre mi hermana. Mi hermana está muerta y es mejor dejarla en paz. No hay que insistir sobre este tema delante de las niñas. Ya deberías saberlo. Ana, ven aquí. Ana, me gustaría que me dijeras una cosa. Tú te acuerdas mucho de tu madre, ¿verdad? Sí. Algunas veces sí. Ana, no quiero que penséis que estoy usurpando el sitio Radio ¿Qué es usurpar? Lo que quiero decirte es que yo solo procuro que estéis bien en esta casa, que no os falte nada. Pero yo no puedo daros afecto si vosotras no estáis dispuestas a recibirlo. No es fácil para mí, Ana. Nada fácil. Rosa, vete a buscar a Maite. Dile que venga, que quiero probarle el traje. Si quiere que me vaya, me lo dice y santas pascuas. Sí, quiero estar a solas con Ana. ¡Lo que tengo que decirle nos concierne solo a las dos! (ENFADADA) ¡Es el colmo! ¿Pero qué se habrá creído la muy imbécil? ¿Me puedo marchar, tía? ¡No! Tú no te marchas hasta que yo no te lo diga. Está bien, haz lo que quieras. Vamos, niñas, a levantarse que son las siete. Al colegio. Vamos. Tú, Irene, no te hagas la dormida. ¡Venga, vamos! Déjame en paz. Tengo sueño. ¡Pero bueno! Yo no quiero ir al colegio. Y yo tampoco. ¿Qué es eso? ¿Cómo que no queréis ir al colegio? ¿Qué os creéis, que las vacaciones duran toda la vida? Risas de las niñas. Venga, vamos. Déjame, no me hagas cosquillas. Risas. Ay, no me hagas cosquillas. Cuánto enredáis. Risas de las niñas. ¿Se puede saber qué están haciendo estas crías? Buenos días, tía. Buenos días, Irene. ¿Has dormido bien? Yo muy bien, ¿y tú? Estupendamente. Buenos días, Rosa. Buenos días, señorita. Venga, Maite. Ven aquí tú. Así, ¡ay, mi niña! ¿Y tú, Ani, has dormido bien? Regular. Toma la camisita. ¿Regular? ¿Por qué? ¿Has tenido una pesadilla? ¿No? (IRENE NARRA) Recorrimos muchas, muchas, calles. De repente aparecimos en un campo. A ver Radio Aquí. A lo lejos había una casa, sucia, como abandonada, el coche se acercó a ella, salieron dos señores, uno de ellos dijo: “¿Qué tal te ha ido en la caza?”. El hombre contestó: “Muy bien, mirad lo que os traigo”. Me sacaron del coche y me metieron en la casa. Al entrar había una cocina Radio sucia, con una sartén vieja y algunos otros cacharros. Luego me metieron en una habitación y me encerraron con llave. Al rato me llevaron comida. Yo no la quise pues pensé que estaba hecha en aquella sartén. Me pidieron el teléfono de casa. Y yo se lo di, temiendo que me mataran. Llamaron por teléfono pero papá y mamá no estaban. Papá y mamá están muertos. Pero en mi sueño no. Se habían ido a buscarme. Dijeron que llamarían dentro de media hora. Pero que si no estaban me matarían. Yo estaba aterrada. Pasó la media hora y llamaron por teléfono. Tampoco estaban, todavía no habían llegado. Y dijeron: “Ha llegado la hora de matarte”. Me ataron a una columna de madera con unas cuerdas, me pusieron una pistola en la sien y cuando me iban a matar me desperté. Hoy en mi ventana brilla el sol y el corazón se pone triste contemplando la ciudad porque te vas. Como cada noche desperté pensando en ti y en mi reloj todas las horas vi pasar porque te vas. Todas las promesas de mi amor se irán contigo, me olvidarás, me olvidarás. Junto a la estación hoy lloraré igual que un niño porque te vas, porque te vas, porque te vas, porque te vaaaas. Bajo la penumbra de un farol se dormirán todas las cosas que quedaron por decir se dormirán. Junto a las manillas de un reloj esperarán todas las horas que quedaron por vivir



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