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Tú recupérate. Stubby. ¿Dónde está Stubby? Déjalo descansar. Es lo único que puede hacer. Necesito pelear. Me puso tan feliz saber que Robert estaba mejorando y que se había reunido con Stubby. ¡Y buenas noticias! Tas seis meses de ardua batalla, él y Stubby se iban de licencia a París. Nunca pensé que mi primer viaje a París sería en un vagón para ganado. ¡Qué elegante! Recuerdo que pensé que quizá esta horrible guerra iba a acabar. Ven amigo, en algún momento tendrás que echarte. ¿Hay lugar para otro? ¡Amigo, lo lograste! ¡Schroeder! ¡Mira, Stubby! ¡Regresó! ¡Stubby, estás aquí! ¿Qué te pasó? Hola. ¿Por qué siempre es Stubby? Yo lo encontré. “Olsen, gracias por encontrar a Stubby. ¡Qué bien!” Lo siento, Olsen. ¡Ven aquí! Se ve bien. ¿Qué dices, Stubby? ¿Vienes, Schroeder? Sí, ahí voy. Al principio, los franceses desconfiaban de los estadounidenses. Pero para el otoño de , nos adoraban. Gracias. Muchas gracias. Gracias. Bueno, ¡vamos a ver París! ¿Qué estamos esperando? En septiembre de , nos dijeron que la guerra llegaba a su fin y que el ejército alemán estaba en retirada. ¿Qué pasa, Stubby? ¡Stubby! ¡Stubby, regresa! Ni lo pienses. Esto es tuyo, Stubby. Te lo ganaste. Miren lo que olió Stubby. Muévete. Vamos. Estamos aquí para señalar el valor de un soldado muy valiente que hizo mucho más de lo que se le exigía. Soldado de primera clase Conroy y Stubby. ¡Al frente! Por la captura de un espía alemán en Marcheville le confiero el cargo honorario de sargento a Stubby, nuestra mascota de regimiento. De hoy en adelante, el sargento Stubby usará estos galones. Y usted, soldado Conroy, pasa a ser cabo. Stubby, ahora eres mi superior. ¡Gaston! ¡Para los periódicos en casa! ¡Sonrían! Los titulares hablaban del ataque final en la línea alemana de Hindenburg. Luego del regreso de sus amigos Robert enviaba cartas alegres y llenas de humor. Hasta me contó lo cómico de cuando Stubby se encontró cara a cara con una extraña bestia nueva. Bien, Sargento. Soy el Capitán George S. Patton, del Cuerpo de Tanques de EE. UU. Vamos. Tenemos una guerra que ganar. Ese es mi muchacho. Increíble. Los alemanes lo construyeron como si fueran a quedarse. Ellos levantaron palacios y nosotros, en esos pantanos. ¡Se acabó! ¿Oyeron? ¡Terminó la guerra! Van a firmar el armisticio. ¡Es verdad! ¡La guerra termina mañana! ¿Oíste, Stubby? Un momento, soldados. El cese del fuego es recién a las : a. m. ¡Se rindieron! ¿Cuándo acaba? ¡Hay una guerra que pelear! Cuando llegue a casa, me voy a buscar esposa. Pensé que esperarías a hallar trabajo. No. Después de todo esto, quiero un poco de vida de hogar. Igual yo. Me muero porque mis hermanas conozcan a Stubby. Yo llevo tanto tiempo lejos. Tengo miedo de que mis hijas no me reconozcan. ¿Por qué no nos vamos ya? Piensa que es un último esfuerzo y nos vamos todos a casa. Ya casi, amiguito. Unas horas más y todo habrá terminado. Robert y Stubby pasaron su última noche de la Gran Guerra acurrucados bajo un roble. Un hombre y su perro, amigos generosos compañeros de armas. DE NOVIEMBRE DE ¡Bajen sus armas! Gracias, amigo.


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