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y que su pérfida malicia radio radio sea apartada lejos de todo rincón que toques. Y que repudie todo espíritu impío Aquél que ha venido a este mundo radio radio a juzgar a fuego a vivos y muertos. Mézclense esta sal y esta agua radio radio en el nombre del Padre radio radio y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén. Amén. Blanche, quisiera radio Quisiera hablar contigo. Se trata de ti y de Joe, así que quisiera que me escucharas. Blanche, despierta. Blanche, levántate. ¿Blanche? ¿Qué te– ¿Blanche? ¡Dios mío! ¿Qué has hecho, Blanche? ¡Oh, Blanche! ¡No! ¡Joe! ¡Ven! ¡Corre! ¡Date prisa, Joe! ¿Dónde estás? ¡Te necesito! ¡Dios! ¿Qué ha pasado? ¡Se ha tomado todo el frasco! ¡Mamá! ¡Mamá! ¡El frasco de píldoras entero! ¡Tienen vomitar! Aquí. ¡Aquí! Tráiganla aquí. ¡Vamos, vamos! ¿Qué? ¡Rápido! ¡Cuidado con la cabeza! Vamos, cielo, vomítalas. Los dedos en la garganta. Bien, eso es. Ésa es mi chica. Está bien. Ya podemos empezar. ¿Qué más necesita? Que esté presente un médico. Tendrá usted que conformarse con este veterinario. Y un miembro de la familia. Blanche no está en condiciones. Claire, hazlo tú. Yo me quedo con mamá. Y para esto hace falta alguien más fuerte que yo. Te aseguro que tú ahora tienes más fuerzas que yo. Mejor mujer que varón. De acuerdo. Bien. Pónganse junto a mí en círculo. Y recuerden. Es muy importante radio radio que nadie excepto yo tenga contacto con Isabella. Persígnense. Comenzaremos con la Letanía de los Santos. Antes echaré un ojo a mamá. Luego pasaremos a las oraciones del exorcismo. Adelante. Tenemos que ponerle el crucifijo en la mano. Doctor radio ¡No! ¡No! ¡No me hagan daño! ¡No! ¡No! ¡No me hagan daño! Mal empezamos. ¡Tú fornicarás con puercos en el infierno! Muéstrate, espíritu impuro. En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Te conmino a que digas tu nombre. ¿Cuál es tu número, demonio? ¡Solamente somos uno, bastardo! ¿Cuándo abandonarás a esta pobre criatura de Dios? ¡Jamás! ¡Vete! ¡Vete como haces siempre, Jacob! ¡Te has desentendido de tus deberes y obligaciones! ¡Tienes miedo a Claire! ¡Por eso le haces daño! ¡Has traicionado a aquellos que más te amaban! Yo, espíritu impuro, te ordeno junto con toda tu cohorte radio radio que asedian a esta sierva de Dios, que por la Santa Encarnación radio radio me digas tu nombre, el día y la hora de tu partida. ¡Te ordeno no lastimar a esta criatura de Dios radio radio ni a los testigos de esta posesión! Dios Omnipotente. Verbo divino. Padre, Cristo Jesús, Dios y señor de la creación toda radio radio ruego humildemente con temblor y temor a tu santo nombre radio radio conceder a este indigno ministro de Dios radio radio potestad para combatir con valor y firmeza radio radio a este demonio cruel. Amén. Contempla la Santa Cruz. Huyan, poderes hostiles. La raíz de David y el león de la Tribu de Judá han vencido. Atiende nuestras súplicas. Escucha nuestro clamor. El Señor es contigo. Y con tu espíritu. Oremos. Dios, Padre e Hijo Jesucristo, yo apelo a tu santo nombre. Humildemente suplico tu gracia para ayudarme a combatir a éste radio radio y todos los espíritus impuros que atormentan a esta criatura tuya. Por Cristo nuestro Señor. Amén. Amén. Cuéntame, Miguel. ¿Qué es lo que tienes tú que ocultar? ¿Cuál es tu pecado capital? ¿Cuál, Miguel? ¡La soberbia, sí! ¡La soberbia sin duda! ¡Tú! ¡Tú dejaste morir a tu familia! ¡Fuera, diablo! ¡Miguel, no! Ven con nosotras. Sin ti en el Cielo estamos muy solas. ¡Fuera, Diablo! ¡No hagas daño a Isabella! ¡Es exactamente lo que quiere él! ¡Joe! ¡Joe, sal de aquí! En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Derrama tu bendición sobre esta alma, Señor. ¿Qué ha pasado ahí dentro? ¡Nada! El demonio. ¡Ha llegado a ti! No. Tú mismo dijiste que se serviría de nuestras culpas y debilidades. Confiésate. Confiésate conmigo. Mataron a mi familia. Una noche llegué a casa. Encontré en ella a mi madre radio radio a mi padre radio radio a mi hermana y a sus dos hijos radio a todos muertos. Muertos todos. Muertos de un disparo en la nuca. ¿Quién lo hizo? Yo había tomado parte en protestas antigubernamentales radio radio en demanda de mejoras laborales y sanitarias para los más pobres. Mi hermana me había advertido ya que aquello era jugar con fuego radio radio que estaba poniendo a la familia en peligro. Pero no le hice caso. Le dije que era una causa justa. Y que Dios radio radio nos protegería a mí y a los míos. Lo siento, Miguel. Pero no puedes culparte por eso. Tú no cometiste aquel crimen. ¡Es como si hubiese apretado el gatillo yo mismo! Eso es absurdo. Tu iglesia. ¿Te ayudó? No hizo nada. ¡Nada en absoluto! Y yo sabía que radio radio si me quedaba allí radio radio moriría. Así que huí. Como un cobarde. Escapé en plena noche. ¿Alguna pregunta más, Padre? Eso que ha dicho Isabella radio radio que te fuiste por temor a mí, ¿es cierto? No. No era ella quien hablaba. Era el demonio. Y al demonio no se le puede creer. Pero hay algo de cierto. Más bien mucho tal vez. No he dicho que fuese todo mentira. Sólo que no puedes creer al diablo. ¿Por qué me dejaste entonces?



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