La Picosa 1180 AM

La Picosa 1180 AM, Online La Picosa 1180 AM Radio en vivo internet

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” No sé, no sé. “¿A que estás esperando mi canción?” No quiero oírla. “Escúchala, cascarrabias”. ¡He dicho que no! Soy de una tierra de maravilla Radio donde es cantar cosa tan sencilla. Como el rumor del agua en el río. Como en las flores Radio Marisol. Radio ese rocío. Allí las coplas son tus amigos. Si estás contento, ríen contigo. Y si en tu pecho no hay alegría, Radio lloran contigo de noche y día. ¡Ay, la canción del currucucú! ¡Del currucucu, que viva el salero! ¡La canción del currucucú! ¡Del currucucú, es la que prefiero! “Perdona, abuelo”. Sí, Marisol. La canción del currucucú. Del currucucú. Yo quiero que cantes. Marisol. Y que mis penitas espantes Radio con la canción del currucucú. Bienvenido. Calle. “Perdona, abuelo, por los gorgoritos. Y toma tres besos. Muac, muac, muac”. Gracias, Marisol. “Adiós, mal genio, gruñón, cascarrabias”. Sí, Marisol. Mal genio, gruñón y cascarrabias. ¿Qué, mi vida? Quiero ir a ver a Polola. ¿Quién es? Una niña tonta del colegio. Vive en la colonia y creo que muy cerca.Vaya. Estará en el colegio de Málaga. Dijo que este año estudiaría aquí. Si es tonta, ¿para qué quieres verla?Pues por eso. Va a rabiar cuando le enseñé el álbum de fotos que he traído. Y haré que venga a ver nuestra casa. Ella cree que sólo es bonita la suya.No harás eso. No está bien hacer rabiar a la gente.Tú chinchabas al abuelo. Le gusta que le ataquen. Es general. Tocan el piano ¿Oyes, tío Pablo? ¿Quién toca? Quizá es el mayordomo. ¿Dimas toca el piano? Por afición. Nunca me lo habías dicho, mamá. Ya he metido la pata ese imbécil. ¿Sabes tocar el piano, Dimas? Pues Radio No, sólo limpio el polvo con los dedos. No, tú sabes tocar. Guarda el secreto. Si tu madre se enterara, querría que tocara Radio para sus distinguidas amistades. Y gratis no Radio Yo le subiré el sueldo a todos los mayordomos sin querer. ¿De verdad? Y a cambio tú tocarás el piano cuando yo te lo mande. Voy a meditarlo. Las mentiras tienen una vida corta. Ahora el mayordomo toca el piano. Luego vendrá una amiga tuya o la de ella que le abrirá los ojos. Es difícil mantener la situación. ¿Crees que sospecha algo? No creo. Lo presiente. Me habla de una manera extraña. Y me mira como si hubiera penetrado en mi pensamiento. Cada momento vuelvo más a mi idea. La de terminar de una vez y volver a empezar. Las estrellas del cielo no están cabales. Ole, bien. Porque dicen que faltan dos principales. Las estrellas del cielo no están cabales. Vamos, Marisol. Dos estrellas no aparecen y en el cielo ya no están. Que repican las campanas, mi sacristán. Dos estrellas se han perdido. Dos estrellas se han perdido. Y en el cielo ya no están. Y esas dos estrellitas Radio que no aparecen. Y sus ojos chiquitos que resplandecen. Y por eso allá arriba muy cabales no están. Porque tiene mi niño en su cara dos que brillan al mirar. Porque tiene mi niño en su cara dos que brillan al mirar. ¡Ay! Un lirio se entristecía Radio viendo el color de una rosa. Un lirio se entristecía Radio y sentía celos de verla amar. Y el lirio prefería Radio Y a la rosa cortaron por ser bonita. Y al otro día el lirio la vio marchitar. Y comprendió entonces Radio Y comprendió Radio que en la hermosura llevaba la perdición. Bien, Marisol. Mamá, he oído decir que en las noches de mucho éxito Radio te llenan de flores, toma. No. Sí, mamá. Como esas noches, que tú me has contado, en que todos te aplauden. No, Marisol, no, debes saberlo. Por cariño, pero yo te he mentido. ¿Qué dices? Ni esta casa es mía ni yo soy Radio ¿Qué dices? Para probar a tu hija no hace falta acudir a esos procedimientos. No sólo siente admiración por ti, sino cariño, ¿verdad? Claro que sí. Tu hija te quiere y te querría siempre igual. Tu madre es una gran actriz. Te estaba engañando y parecía verdad. Mamá. ¿Qué? Quisiera que no fuera verdad lo que ha dicho tío Pablo. Así sabrías tú cuánto te quiero. ¡Qué bueno eres, tío Pablo! No me he atrevido a salir para decirte: “¡Ole mi niña!” Para ti toco yo gratis toda la vida. Gracias, Dimas. Tienes el mismo estilo de tu madre cuando cantaba. ¿Cómo? Esas alegrías no las mejora ni la dueña de esta casa. Pero no se lo digas a ella. Luisa no aguanta ni un pelo. Sí, claro. Dices que Luisa, la dueña de esta casa, no aguanta ni un pelo. Ella vale, pero se cree que ella sola es la que vale. Por lo demás es buena, ya ves lo que hace por Radio Por mi madre, ¿no? He metido la pata. La he metido, ¿no? Casi nada. Muy poquito. Oye. No le digas a nadie que he metido la pata. Tú también has de callar. Que mi mamá siga creyendo que me engaña. Creo que es mejor, Dimas. Sí, Marisol. Abuelo. Abuelito. Se me ha ocurrido Radio Prepara mi equipaje. ¿Qué equipaje, señor? Pues no sé. Entérate de lo que permiten llevar en avión. ¿En avión el señor conde? No preguntes más, que me rajo. Monseñor, ¿no oye usted un ruido extraño? Hace ruidos Tranquilo, nadie se muere hasta que le llega su hora. Si le llega su hora al radiotelegrafista, Radio y colaboramos todos. Tiene miedo. Sí. ¿Y es general? Pero no del aire. ¿Quién ha ti Radio ? Pero Radio ¡Abuelo! ¡Marisol! ¡Qué alegría! ¡Hija! Pero ¿tú aquí? Te dejaste el rifle en Italia y yo dije:


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