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tu número, un mensaje y la hora de tu llamada después de la señal. Y por favor, intenta ser sincero. Hola Leila, soy Otto, el chico que te llevó el otro día. He oído hablar de aquel coche. ¡Otto! ¡Otto, para ya! ¡Querías decirme algo! Otto, ¿qué me querías decir? ¡Quítate la ropa! Estoy trabajando, Otto. ¿Ah, sí? Yo también. Tu trabajo es diferente al mío. ¿Quién lo dice? ¿Qué haces? ¡No hagas eso! Por lo menos podrías chupármela. Supongo que eso quiere decir que no. Leila, la reunión empieza dentro de dos minutos. Gracias, Deadra. Ya voy. Ese hijo de puta piensa que no sé lo que pasa, Lite. En cuanto encuentre ese Chevy me pondré a trabajar por mi cuenta. Me compro un camión grúa, unos perros “pitbull” y monto un taller. Y me siento a ver cómo trabajan los demás. Con . no tendrás suficiente. ¡Claro que sí! Mientras tengas crédito… y yo tengo crédito para rato. Un crédito es sinónimo de confianza. Nuestra sociedad libre está basada en esa confianza. ¿Crees acaso que en Rusia pagan las facturas? He dicho que si crees que en Rusia pagan las facturas. En Rusia no existen las facturas. Allá todo es gratis. ¿Gratis? ¡No me hagas reír! ¿Eres acaso un comunista de ? No soy comunista. – ¡Eso espero! No quiero comunistas en mi coche. Y tampoco cristianos. Más tarde me ocupo de ti. Ahora tengo un cliente. También va por ti. Hola, soy Kevin. ¿Aspiro, señor? ¿Le aspiro el coche, señor? ¿Quiere que le revise el maletero? ¡Disculpe! Hola, soy Kevin. – ¿No me reconoces? Ayer también estuve aquí. Olvidé una caja de cerillas dentro, ¿podrías ir a ver? ¡Por supuesto! Por vosotros haría cualquier cosa. Eres un amor, te quiero. ¿Qué? Es muy simple, Sra. Parks. Ninguno de nosotros desea que yo me lleve su coche. Yo le dije a mi jefe: “No quiero recobrar el coche de esa señora”. Estuve internada, ¿sabe? Sí, entiendo. Pero esto puede poner en peligro mi puesto de trabajo. Intentaré conseguir dinero prestado. Eso sería fantástico. ¿Cómo te fue en el ensayo, hijo mío? ¡Bien! ¿Quién es éste? Es el Sr. Otto, querido. De la sociedad de financiación. Dice que por esta vez, no se va a llevar mi coche. Aunque podría hacerlo. Bien… Tengo que irme. ¿Le ha gustado el té? ¿El té? Estaba delicioso. Gracias. De nada. La semana pasada te di el dinero para que pagaras, y no lo has hecho. Estoy harta de darte dinero y de que tú lo despilfarres. Seguro que os fuisteis a bailar. La próxima vez vas a pagar el coche. Al fin y al cabo trabajas. ¿Por qué no lo has hecho? ¿Qué es lo que te pasa? ¡Eh, tranquilo, amigo! A mí también me gusta la música. Hay gente que no sirve para esto. ¿Por qué no lo entiendes? Vete a tomar por culo, Plettschner. No me mandes a tomar por culo. ¿Acaso no sabes quién soy? Sí, eres Plettschner. ¡Exactamente! Otto Plettschner. Condecorado tres veces en dos guerras mundiales. Yo mataba gente y tú aún nadabas en los cojones de tu padre. Trabajé cinco años en un matadero y diez años de guardián en la cárcel. ¿Y? – ¿”Y”? ¡No me mandes a tomar por culo, porque todavía no te has ganado el derecho a hacerlo! Eh, necesito un chófer.


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