Exa FM 101.3 Durango

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Nada importa cuando llevas dos días sin comer. ¿No tiene amigos? No. Bueno, conozco a una señora Radio ¿A medias? Gracias, pero no. No tendría que preguntarme dos veces. Oiga, tiene unos pies bonitos. Siempre digo que son los zapatos los que hacen bonitos a los pies. Oiga Radio Le dejo la habitación otra semana si me da los zapatos. ¿Incluyendo un dólar en efectivo? ¿En efectivo? Está loca. Bueno, cuestan dólares. ¿No? Tome. Si se lo cuenta a mi marido, la despellejo. ¡Bill! Adelante. Adelante, llora. A nadie le importará. Estoy aquí. Soy Bill. Tiene gracia, ¿no? Oh, Bill. No me sueltes. No me sueltes nunca. Nunca. Se está enfriando mi sopa. Yo Radio Llevo dos días sin comer. El olor de la comida hace que me sienta un poco enferma. Toma. Sopla, está un poco caliente. Bueno, Bill Wade. ¿Cómo te ha ido? Sigo siendo el tipo más afortunado del mundo. Conseguí un empleo. Oh, ¿qué haces? Eso no importa, ¿verdad? ¿Te gustaría ser la esposa de un camionero? ¿No te acuerdas? ¿Aquel apartamento? ¿Qué apartamento? Qué raro, parece que no lo recuerdo. Debes estar soñando. ¿Quieres casarte conmigo, Carol? Oh, Bill. ¿Estás seguro? ¿De verdad has olvidado Radio Radio a aquel hombre? A partir de este momento comenzamos de nuevo. El pasado está olvidado para siempre. A partir de ahora, déjame que te atrape Radio No. No me dejes hacerlo. Creo que te mataría. Creo que quiero que lo hagas. Verás, Bill, yo Radio Radio he cambiado. No tengo mucho dinero. Mañana es día de pago en la National Trucking Corporation. Un momento, Sr. Camionero. Vamos a ver. Cinco, diez. Veinte. Veinticinco. National Trucking Corporation suspende las operaciones. Cuarenta, cincuenta. Sesenta. Tiene un hombre ahí dentro. Ah, el detective de la casa. Me da igual lo que mis inquilinos hagan fuera, pero ésta es una casa respetable. Una casa sumamente respetable, señora. Estamos casados. No me vengan con sandeces. Mire, a medianoche, al otro lado. Los papeles, señora, los papeles. Fuimos de autoestopistas en un Ford. Y regresamos en un camión de leche. No era leche, era whisky en botellas blancas. Y el lechero más encantador, perdón, “whiskero” Radio Radio presentó a la novia y al novio con una pinta. Señora, ¿padece caída del cabello o decepciones afectivas? ¡Oh, Bill! Me pregunto si esto lo curará todo. Espero que él pueda cuidarla mejor que usted misma. Cariño, nos está felicitando. Señora, sus buenos deseos traen una lágrima a mi ojo y un nudo a mi garganta. Ahora veamos, dos vasos. Los vasos para las señoras Radio Radio y la taza de los dientes para mí. Genial, le da un sabor añadido. Preferiría que pagara el alquiler la próxima semana y no un anillo de oro. Cuesta centavos. Las farmacias modernas dan servicio. Y cuando digo servicio quiero decir servicio. Incluso querían vendernos un kart. ¿Qué hace él viviendo aquí con usted? No me dejaban entrar donde él estaba viviendo. ¿Y por qué? Verá, he estado compartiendo un piso con otros tres millonarios Radio Radio en el YMCA. Beba su sopa, se está enfriando. Sí. Hasta la ratonera. Shakespeare. Quizá ahora cobre mi alquiler con regularidad. Perdí mi trabajo hace dos horas. Por eso nos hemos casado. Son un par de lunáticos. Ciertamente. Sólo yo estoy más loca que él. Sí. La habitación costará dos dólares más a la semana. El doble. Entonces le debemos cinco dólares en vez de tres. Genial, por mí bien. Un buen marido vale dos dólares semanales cuando sea. NO ESTÁ PERMITIDO COCINAR NI LAVAR EN LAS HABITACIONES Señora, si invierte ó millones de dólares en estos pozos de petróleo Radio Radio en ó años tendrá una fortuna. No quiero pozos de petróleo, lociones especiales, Radio puentes de acero ni curas de maíz. Márchese. Señora, no vengo aquí a llevarme su dinero. Vengo para hacerle un bien. Soy portador de buenas noticias. ¡Bill! ¿Tienes un empleo? No. ¿No? No, pero tengo una botella de crema. Bill. Has empeñado el collar de diamantes. No, no, señora. No, señora, la he robado. Bueno, ¿por qué no robaste también azúcar? Oye, dame una oportunidad para meter la mano, ¿vale? ¿Es muy difícil robar crema? No, no, está chupado. La familia abandona la ciudad y se olvida de avisar al lechero. Deja la crema abandonada y desamparada. Me acerco por detrás cuando la crema no está mirando. Pongo la crema en el bolsillo y la llevo a un hogar cálido y bonito. Pero no hay trabajo, Bill. No, no hay trabajo. Muchas promesas, pero ningún trabajo. Y a quién le importa, dice nosotros. ¿”Dice nosotros”? Qué expresión tan vulgar. “Decimos nosotros”. A quién le importa, decimos nosotros. Hemos tenido trabajos antes. Dos en Chicago y tres en Nueva York. No es una novedad para nosotros conseguir empleos. Y ser despedidos tampoco. Y a quién le importa, deci Radio dice Radio Decimos. Aparte de la casera. ¿Ha estado aquí la Sra. Santa Claus molestándote otra vez con el alquiler? Para nada, como decís los británicos, para nada. Sra. Mandel, no me diga que el inspector de hacienda ha vuelto a molestarla. No, pero traigo esto. Parecía importante. Sr. William Wade, preséntese el dos de diciembre a las : Radio Radio ante el Jefe de Personal de Maritime Warehouse Corporation.


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